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Conoce el sincretismo y el shugendo con los yamabushi de Tohoku a través de la peregrinación de Shikoku

¿Qué es el shugendo?

 

En términos de religión, Japón históricamente se centra en dos creencias: el sintoísmo y el budismo. El sintoísmo, que se practica en los santuarios, es la religión autóctona de Japón, que evolucionó a partir de formas de culto animistas, cuyas raíces se remontan al periodo prehistórico Jomon (14.000-300 a.C.). El budismo, practicado en los templos, es una fe que llegó del continente asiático a través de Corea en el siglo VI.


Sin embargo, la realidad es más compleja. Cuando el budismo llegó a las costas japonesas, el sintoísmo aún estaba lejos de estar completamente formado, y durante siglos ambas religiones se entrelazaron y crecieron a la par. Esta simbiosis continuó hasta que un edicto del año 1868 estipuló la separación del sintoísmo y budismo y declaró al primero como la religión oficial de Japón.


Una tercera creencia menos conocida de esta historia compartida, es el shugendo: una religión sincrética que combina elementos del sintoísmo y el budismo con el taoísmo, creencias animistas primitivas y prácticas chamánicas desarrolladas en algunas de las montañas más sagradas de Japón. Sus adeptos, conocidos como shugenja o yamabushi (literalmente "los que se acuestan en las montañas") se embarcan en ascéticas estancias alpinas, vistiendo túnicas blancas y azafranadas, mientras hacen sonar el horagai, instrumento de viento basado en la caracola, que resuena entre los bosques.

 

Orígenes y desarrollo del shugendo

 

Los orígenes del shugendo se remontan a un antiguo miembro de la familia imperial, el príncipe Hachiko (542-641 a.C), que huyó a las montañas de la provincia de Dewa (actual prefectura de Yamagata) tras el asesinato de su padre, el emperador Sushun. Allí, fue aclamado por la población de Tsuruoka por regalarles cereales y arroz, hecho que hizo sentar las bases del cultivo de arroz y cereales, tradición que continúa hasta nuestros días.  


Tiempo después, la aldea se vio afectada por una misteriosa enfermedad, el príncipe Hachiko se retiró a las laderas del cercano monte Haguro, donde pasó 100 días en comunión solitaria con la naturaleza rezando por una solución. Se dice que recibió una revelación de la deidad de la montaña Haguro Gongen (una manifestación japonesa del Buda Vairocana), y volvió a Tsuruoka con una llama purificadora que acabó con la plaga, lo que le valió el título honorífico de Nojosen.


Habiendo experimentado el poder místico de las montañas, Nojosen pasó a dedicarse al culto entre las Dewa Sanzan (literalmente: "tres montañas de Dewa"): el monte Haguro, el monte Yudono y el monte Gassan; estableciendo santuarios en las tres cimas. Entre sus discípulos se encontraba otra figura legendaria, En no Gyoja (654-700), que continuó codificando las enseñanzas de Nojosen como sughendo, introduciendo posteriormente estas prácticas y un panteón sincrético de deidades en las prefecturas de Nara y Wakayama y en la isla de Shikoku.


Desde allí, el shugendo se extendió por más montañas de Japón, y a partir del siglo XIII se convirtió en un sistema más organizado de formación ascética, con una red nacional de fudasho ("lugares sagrados") y alojamientos para albergar a los peregrinos. Este crecimiento atrajo a su vez a seguidores de diversos orígenes, incluyendo a criminales y personas en situación de exclusión social que deseaban penitencia, además de aquellos que simplemente buscaban un renacimiento espiritual a través de la vida en armonía con la naturaleza.

 Estatua del Tengu en el monte Takao, Tokio.

 

La relación de los shugenja con las comunidades locales era controvertida. En algunas zonas, eran valorados por sus conocimientos sobre la montaña y las hierbas curativas, y se les solicitaba asistencia espiritual y médica. En otros lugares, eran vistos con recelo, especialmente por los budistas conservadores. La agilidad con la que eran capaces de sortear riscos y acantilados infranqueables hizo que se les tildara de tengu o peligrosos espíritus de la montaña que a menudo son representados con túnicas y gorros.


Aunque los yamabushi siguen existiendo hoy como sacerdotes o instructores, los practicantes actuales proceden de todos los ámbitos de la sociedad, con la esperanza de dejar atrás sus preocupaciones terrenales y descubrirse a sí mismos, de nuevo, a través de retiros y peregrinaciones estacionales.

 

El monte Haguro, en la prefectura de Yamagata, alberga bosques antiguos e innumerables monumentos ancestrales.

 

 

La peregrinación de Dewa Sanzan

 

Uno de los destinos más populares relacionado con esta creencia se encuentra justo en su origen: Dewa Sanzan, en la prefectura de Yamagata. Hay una aldea situada en la base del monte Haguro que alberga numerosos hospedajes tradicionales en templos (shukubo), donde peregrinos y turistas pueden alojarse en el camino que recorre, entre bosques antiguos de la montaña y monumentos ancestrales, rememorando así los viajes de personajes históricos como el maestro de haiku del siglo XVII, Matsuo Basho o el monje guerrero del siglo XII, Benkei.


Uno de los alojamientos tradicionales es Daishobo, dirigida por el maestro yamabushi Hoshino Fumihiro, de 75 años de edad (comúnmente conocido por su nombre de yamabushi: Shobun).


El punto de inicio recomendado para aquellos que están en su primera toma de contacto con el shugendo es un retiro de tres días durante el verano en el que Hoshino guía a los participantes a través de un circuito shugyo que representa la muerte y el renacimiento, y que recorre los montes Haguro, Gassan y Yudono. El monte Haguro representa el plano terrenal, el monte Gassan representa el reino de los espíritus, y el monte Yudono la salida al otro mundo después de la muerte. Normalmente, cada retiro está formado por un grupo de unos 30 aspirantes.


No obstante, hay que tener en cuenta que a pesar del marco introductorio, estos viajes no son un juego de niños. Los participantes deben someterse a un voto de prácticamente silencio completo, pronunciando únicamente la palabra uketamo ("acepto") en respuesta a las indicaciones de su maestro.


Armados con un largo bastón y vestidos con shiroshozoku, túnicas blancas (que simbolizan la muerte del ‘yo’), un tocado blanco conocido como hokan (que representa el renacimiento y la placenta sobre la que un niño no nacido apoya su cabeza en el vientre materno), cuentas de oración shime y (normalmente) botas tabi de dos dedos. Los novicios deben enfrentarse a todo lo que las montañas les deparan, desde los 2.446 escalones de piedra del monte Haguro hasta los cantos rodados sagrados del monte Yudono, pasando por los estrechos senderos rocosos que les obligan a seguir los pasos de sus predecesores.
 

Yamabushi con atuendo tradicional, incluido el shiroshozoku blanco.

 

El viaje presenta otros retos incluyendo caminatas nocturnas, saltos por encima de las hogueras, entrenamientos con fundoshi (“taparrabos”) en cascadas naturales o el misterioso ritual humeante del nanban-ibushi.

 

El entrenamiento en la cascada Takigyo es un ritual clave para cualquier aspirante a Yamabushi.

 

Después de estas pruebas, el estado de ánimo de los que las han superado con éxito no es un agotamiento paralizante, sino una euforia infantil acorde con su supuesto renacimiento espiritual. Sin embargo, esto no es suficiente para ser reconocido oficialmente como yamabushi. Para ganarse ese galardón, que incluye la concesión de un nombre oficial de yamabushi y el rango de hafuri ("sacerdote"), hay que superar una serie de agotadoras austeridades otoñales de una semana de duración, conocidas como Aki-no-mine.


Más allá de eso, la etapa final rinde homenaje al propio Nojosen con un ritual de oración invernal de 100 días conocido como Fuyu-no-mine, con el que se obtiene el título definitivo de matsu-no-hijiri ("maestro de los pinos"). En el caso del maestro Hoshino, este paso final lo consiguió a los 60 años.

 

El Shikoku Henro es una de las rutas de peregrinación más conocidas del budismo.

 

El verdadero inicio de la peregrinación de Shikoku

 

Shikoku, la más pequeña de las islas principales de Japón, es conocida por la ruta de peregrinación budista Shikoku Henro. Este recorrido de 1.200 kilómetros visita 88 templos y lugares sagrados asociados con el monje Kukai (774-835), fundador de la escuela budista Shingon, y figura clave en la propagación de las enseñanzas budistas por todo Japón.


A pesar de la procedencia y de la indudable presencia de los Kukai en Shikoku, antes de establecer lugares de culto en el monte Koya (prefectura de Wakayama), y en la prefectura de Yamagata, la peregrinación Henro no sería lo que es hoy en día sin la influencia histórica del shugendo. El monte Ishizuchi (que representa el lugar 64 de la ruta actual del Henro) fue establecido en el año 685 como lugar sagrado para los shugenja por el propio En no Gyoja.


Más tarde, atraídos por el legado de Kukai, los peregrinos medievales hijiri viajaban desde el monte Koya para obrar de manera austera a lo largo de la costa de Shikoku. Además, a medida que el shugendo se extendía, a lo largo de los siglos XIII y XIV, los yamabushi también acudían a la isla para su entrenamiento. Esto, a su vez, impulsó el desarrollo de una sofisticada infraestructura de lugares sagrados y alojamientos shukubo que, gradualmente, prepararon el camino para la interacción y la unidad interconfesional entre los numerosos lugares que se convertirían en el Shikoku Henro.


Una vez con los 88 lugares firmemente establecidos, esta infraestructura también apoyó el desarrollo de una incipiente industria turística basada en la peregrinación. Las comunidades de todo el país pondrían sus recursos y elegirían a un representante para participar en el Henro. Estos participantes traerían muestras de tierra de cada uno de los 88 templos, recompensando la generosidad de sus compañeros al permitirles “conocer” esos terrenos sagrados, a través de ese recuerdo.

 

El monte Ishizuchi ha sido venerado por los shugenja desde el siglo VII de nuestra era.


Aunque los peregrinos actuales de Henro no aprecien tanto la influencia del shugendo en su día a día, el monte Ishizuchi conserva su fuerte herencia y cada julio, como antaño, los yamabushi descienden a la isla en masa. De mayo a octubre, incluso los turistas y peregrinos que aún no están comprometidos con las enseñanzas de Nojosen, puedes apuntarte a una "experiencia yamabushi”. Pero cuidado, porque si te entra el gusanillo te puedes acabar uniendo al maestro Hoshino, de Yamagata, en una vocación de por vida que te puede llevar hasta los 60 años, ¡o incluso más allá!

 

Okubo-ji es el 88º y último templo de la peregrinación o-Henro.


Sobre el turismo en Tohoku


Situada en el norte de Japón y a menos de 2 horas en tren bala de Tokio, Tohoku es una fascinante región situada al norte de la isla principal de Honshu. Se trata de la tierra más inexplorada de Japón, que cuenta con intensa naturaleza, historia, cultura ancestral y una gastronomía única basada en productos locales. En primavera, los cerezos florecen durante todo un mes, y una serie de festivales alegran el verano. En otoño, la ciudad y las montañas se tiñen de los tonos rojos del otoño, y en invierno aparecen los “monstruos de nieve”, árboles cubiertos de nieve que simulan grandes figuras.


Hasta que se pueda volver a viajar a la zona, te invitamos a descubrir todo lo que alberga Tohoku visitando nuestra página web.


Para más información:


Organización de Promoción del Turismo de Tohoku
https://www.japan.travel/es/es/tohoku-japon-mas-autentico/
Facebook: https://www.facebook.com/TohokuTourism/
Instagram: https://www.instagram.com/tohokutourism/

 

Sobre el turismo de Shikoku


Shikoku es el hogar de la cultura de peregrinación de Kobo-Daishi (Kukai), que recorrió los 88 templos en su camino ascético. El viaje en sí es de en torno 1.400 kilómetros. Shikoku también ofrece una serie de actividades, como el salto de isla, aventuras en bicicleta eléctrica con el Monte Ishizuchi como telón de fondo, y rafting en el río Yoshino, uno de los tres mejores lugares de Japón para el rafting en aguas bravas. Esta espectacular región también acoge el mundialmente conocido Festival Internacional de Arte de Setouchi.


Para más información, visite:
Organización para la Promoción del Turismo en Shikoku (Turismo Shikoku) https://shikoku-tourism.com/en/

 

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