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GUÍA Alojamiento con familias, en granjas y WWOOF en Japón

Reserva un alojamiento rural y disfruta del Japón menos explorado

Una forma de descubrir el Japón más rural es participando en actividades de voluntariado. El turismo rural es económico, beneficia tanto a los habitantes locales como a los viajeros y es, sin lugar a dudas, una experiencia inolvidable. Aléjate de las grandes ciudades y busca un anfitrión en una pequeña aldea de montaña, donde podrás alojarte en casas de campo de madera, con suelos de tatami y cómodos futones.

Explora la naturaleza nipona

¿Por qué deberías alojarte con una familia?

Aunque los ryokan —posadas de lujo— y los minshuku —casas de huéspedes— son dos de los alojamientos clásicos del país, si lo que quieres es sumergirte en la cultura japonesa, tienes una tercera, y cada vez más popular, opción: alojarte con una familia. Si bien los alojamientos tradicionales se centran en ofrecer un servicio excelente, y no tanto en forjar relaciones, la estancia con una familia es una experiencia más relajada, que pone especial énfasis en el trabajo sencillo, la camaradería y el intercambio cultural. Cada familia tiene su propio estilo y forma de hacer las cosas, pero todas ofrecen la oportunidad de crear un vínculo significativo con las personas del lugar. Además, si el dinero escasea, poder pagarte el alojamiento y la comida haciendo un voluntariado es siempre una buena solución. Por no olvidar que también podrás aprender muchas cosas, como cultivar arroz, cuidar animales y aprender diferentes artes tradicionales.

Hacer nuevos amigos trabajando juntos

Dónde puedes encontrar un anfitrión

Pueden encontrarse anfitriones y voluntarios a través de plataformas de Internet, como WWOOF (World Wide Opportunities on Organic Farms), una organización internacional que pone en contacto a voluntarios extranjeros con anfitriones de todo el mundo. Muchos de los anfitriones de WWOOF de Japón se encuentran en zonas rurales, por lo que tendrás la oportunidad de acercarte a microculturas y tradiciones locales a las que los extranjeros no suelen tener acceso.

Lánzate al campo

Los voluntarios ayudan a sus anfitriones durante un máximo de seis horas al día, seis días a la semana y, a cambio, reciben alojamiento, comidas y contacto con las comunidades y los eventos locales. En otras palabras, no se trata tanto de trabajar, sino, más bien, de formar parte de una familia japonesa y su medio de vida rural. La filosofía de WWOOF gira en torno a la amabilidad, el compartir y la comunidad.

Workaway es otra posibilidad. Si no te interesa la agricultura, a través de Workaway puedes encontrar un anfitrión que busque otro tipo de ayuda como, por ejemplo, enseñanza de idiomas, cuidado de niños y tareas domésticas generales. Pero ten cuidado, ya que no todos los anfitriones de Workaway ofrecen alojamiento y comida gratis y, algunos, incluso ofrecen un pago por el servicio recibido, lo cual está prohibido si tienes un visado de turista.

Disfruta de la gastronomía local

Descubre tu nueva delicia local favorita

Aunque casi todas las prefecturas de Japón tienen sus propias joyas rurales ocultas, las zonas más rurales del país se encuentran en los extremos norte y sur, y el centro alpino. Hokkaido y la región de Tohoku son las zonas septentrionales de Japón, muy conocidas, respectivamente, por su producción de leche y su delicioso sake, mientras que Kyushu , en el sur, es famoso por su shochu, una fuerte bebida destilada elaborada a base de patata. El cultivo de arroz, la producción de tofu y la elaboración de salsa de soja prácticamente están presentes en todo el país, pero cada prefectura cuenta, también, con sus propios productos autóctonos, como las frutas típicas de cada región. Por ejemplo, la prefectura de Oita es famosa por su kabosu, un pequeño y jugoso cítrico, que es ideal para tomar en sopas y con fideos, mientras que los famosos melones almizcleros de Shizuoka son tan deliciosos que, en muchas ocasiones, se regalan como caros obsequios. Los famosos tomates salados de Yatushiro se caracterizan por su color rojo rubí oscuro y por tener un sabor tan dulce como el de un caramelo. Busca información sobre la agricultura regional y descubre qué es lo que más te llama la atención.

Últimas cosas a tener en cuenta

Antes de alojarte con una familia, deberías tener en cuenta algunas cosas. Por ejemplo, si tienes alguna restricción dietética, es mejor que se lo digas a tu anfitrión para ver si es algo a lo que puede responder.

También sería recomendable preguntarte si te sientes cómodo sumergiéndote en una lengua y una cultura desconocidas. Si no hablas japonés, asegúrate de que tu anfitrión hable inglés lo suficientemente bien como para poder comunicarse contigo. Es de buena educación llevarle a tu anfitrión unas galletas o unos tentempiés de tu país de origen como muestra de agradecimiento y forma de intercambiar gustos culturales.

Prepárate para trabajar al aire libre

Acuérdate también del clima y de que los veranos japoneses pueden ser extremadamente calurosos y húmedos, así que, si decides aventurarte y trabajar al aire libre, llévate ropa que bloquee los rayos UV. Las personas del lugar se cubren de pies a cabeza para evitar los golpes de calor. Por otro lado, el invierno puede ser sorprendentemente frío. Si, por ejemplo, tienes pensado ir a Kyushu, tal vez tengas la tentación de llevar poco equipaje. Sin embargo, las casas japonesas al sur de Tohoku no cuentan con un buen aislamiento ni calefacción central, por lo que la temperatura interna en todas las habitaciones que no tengan calefacción será la misma que la temperatura exterior. Si tienes que ir al baño por la noche, tal vez necesites ponerte algo encima.

Y, por último, hablemos de los insectos y otros animales. Serpientes, avispones, jabalíes, arañas... Habla con tu anfitrión sobre lo que puedes esperar encontrarte en el campo.

Investiga las opciones de transporte

Cómo llegar

El famoso transporte público de Japón deja de ser tan cómodo en las zonas rurales. A la mayoría de las zonas remotas se puede llegar en autobuses locales que solo funcionan cuatro o cinco veces al día. El coche es la mejor opción para llegar a las zonas rurales y, afortunadamente, alquilar un coche es relativamente barato en Japón. Si vas a ir por carreteras locales estrechas, será mejor que alquiles un coche pequeño. Si vas a adentrarte en las montañas, recuerda que las carreteras de montaña rara vez son más anchas que un carril y que algunas no tienen quitamiedos. Ten en cuenta también que, en algunos lugares, no hay cobertura telefónica y, por supuesto, no conduzcas si está nevando. La forma más segura y práctica de llegar a los destinos de montaña remotos es pedirles a tus anfitriones que te recojan o que organicen un servicio de traslado. Para las ubicaciones más fáciles, pídele a tu anfitrión que te explique cómo llegar en coche.