Estancia en un Castillo
Con su elegante estructura, los castillos japoneses son impresionantes hitos arquitectónicos y tesoros culturales. Incluso mucho después de la era de los daimyo (señores feudales), Japón se ha esforzado por conservar sus castillos como símbolos de su rico patrimonio. Muchos de los castillos que quedan en la actualidad funcionan como museos, pero el castillo Ozu de Ehime y el castillo Hirado de Nagasaki, llevando la experiencia de los castillos a un nivel superior, han reabierto como hoteles que ofrecen estancias inolvidables a medida.
Los castillos Ozu y Hirado, ambos con vistas a pintorescos paisajes urbanos, permiten a los huéspedes experimentar el opulento estilo de vida de un daimyo. Aunque los interiores de los castillos se han dotado de toques contemporáneos y se han reformado para añadirles comodidades modernas como bañeras y sofás, los diseñadores se han esforzado por mantenerse fieles a la estética original de los castillos. En el castillo de Ozu, los huéspedes se pueden relajar en el baño estilo salón ubicado en un edificio separado del torreón. También podrán degustar platos elaborados con ingredientes locales de máxima calidad —que, se dice, eran el deleite del señor feudal— maridados con sake de la región.
También se pueden organizar experiencias culturales. El castillo de Ozu ofrece una recreación de la histórica entrada del primer señor feudal, que llegó en 1617 tras lograr la gloria militar. Un huésped, vestido en su armadura por sus «vasallos», asume el papel del señor del castillo y hace una entrada triunfal ante el recibimiento de sus tropas. También se ofrecen artes escénicas tradicionales, preparadas originalmente como entretenimiento para el señor. Otras opciones incluyen disfrutar de una ceremonia del té al estilo chinshin-ryu, que practicaban los señores de la guerra feudales, en el castillo de Hirado, el único lugar de Japón donde esta ceremonia está abierta al público.