La península de Kii : cuna de la fe japonesa ancestral

La península de Kii, situada en el centro de Japón, es una tierra cuya historia ha sido moldeada por la naturaleza y la espiritualidad durante miles de años. Sus montañas, formadas por movimientos tectónicos hace 14 millones de años, han sido veneradas como sagradas durante mucho tiempo, lo que ha dado origen a tradiciones de culto y peregrinaje con raices muy profundas.
Forjada por poderosas fuerzas naturales, la región dio lugar a la creencia de que todas las cosas, incluidas montañas, árboles, ríos y rocas, poseen un alma. Esta veneración por la naturaleza propició el nacimiento del sintoísmo  y del concepto de «Yaoyorozu no Kami» (infinidad / ocho millones de dioses). Con el tiempo, estas tradiciones se mezclaron con el shugendo , una religión sincrética que combina ascetismo, sintoísmo y budismo practicada por los yamabushi (monjes de montaña) en los escarpados paisajes de Yoshino y Omine. Esta fusión espiritual es evidente en tres lugares sagrados: Yoshino y Omine, Kumano Sanzan y el monte Koya,  todos ellos elementos esenciales de la herencia espiritual de la región. Estos lugares están interconectados por rutas de peregrinaje, incluidas Kumano Kodo , Omine Okugake-michi y Koya Sankeimichi. Colectivamente, estos lugares sagrados y rutas de peregrinaje están reconocidos como Patrimonio De la Humanidad por la UNESCO.
Dichos lugares espirituales se ven complementados por los impresionantes paisajes de la región. Rodeada por el océano Pacífico y la cordillera de Kii, la península de Kii ofrece un marco natural majestuoso que cambia con las estaciones. La primavera trae cerezos en flor a los patios de los templos y el verano invita a los visitantes a descubrir cascadas ocultas y frondosas rutas de senderismo. El otoño transforma las montañas en un tapiz rojo y dorado y el invierno proporciona escapadas tranquilas a pueblos con aguas termales y templos históricos.

Una travesía por la fe, la naturaleza y el sabor

Ya sea que se busque la tranquilidad en templos sagrados, aventura por rutas antiguas o el sabor de la tradición, un viaje a la península de Kii ofrece mucho más que bonitas vistas: invita a conectar a través del arte, la naturaleza y la comida.
La región alberga una vasta red de rutas sagradas de peregrinación, conocidas colectivamente como el Kumano Kodo, que ha guiado a viajeros hacia importantes lugares religiosos durante más de 1000 años. Estas antiguas rutas conectan los Tres Grandes Santuarios de Kumano (Kumano Hongu Taisha, Kumano Nachi Taisha y Kumano Hayatama Taisha) a través de densos bosques, pasos de montaña y caminos costeros. La ruta Nakahechi, favorecida históricamente por la familia imperial, es la ruta más transitada, mientras que la ruta Kohechi ofrece una conexión más agreste y montañosa entre el monte Koya (Koyasan) y la región de Kumano. La ruta de Iseji se prolonga más hacia el este, enlazando los santuarios de Kumano con Ise Jingu (el santuario de Ise ), uno de los lugares más sagrados del sintoísmo en Japón.

Kumano Kodo, Ohechi (Daimonzaka)

 

En el monte Koya, más de 1200 años de tradición budista perviven a través de las prácticas del shukubo (hospedajes en templos), el copiado de sutras y los rituales diarios en sus más de 100 templos. Los artesanos de los templos conservan su rica herencia arquitectónica, mientras que el cementerio de Okunoin, el más sagrado y el de mayor tamaño de Japón, permite vislumbrar su legado espiritual. Una visita guiada nocturna descubre las linternas de piedra cubiertas de musgo y los altísimos cedros del cementerio que indican el camino al mausoleo de Kobo Daishi, fundador del budismo Shingon.
La península de Kii es mucho más que meras montañas y vegetación. A lo largo de su costa meridional, Shirahama ofrece impresionantes playas de arena blanca, que hacen de ella una excepcional escapada costera en una región famosa por sus rutas sagradas. Shirahama Onsen, uno de los complejos de aguas termales más antiguos y de mayor tamaño de Japón, complementa la pintoresca costa, fundiendo relajación con belleza natural. Para una experiencia más envolvente, el río Kumano proporciona una forma única de adentrarse por esta tierra tan venerada. Peregrinaciones tradicionales en barco, antiguamente reservadas a la nobleza, permiten a los viajeros modernos seguir antiguas rutas acuáticas rodeados por la belleza indómita de la región.
En cuanto a su herencia culinaria, la península de Kii combina la tradición con la innovación. akordu , cerca del monte Wakakusa, ofrece platos elaborados con ingredientes de origen local y se ha ganado el reconocimiento de la guía francesa de restaurantes Gault & Millau. Ubicada en una casa japonesa restaurada, Da terra nos propone la gastronomía italiana de temporada del chef Nakai, galardonado con una estrella Michelin y una Estrella Verde por la sostenibilidad en la Guía Michelin Nara 2024.

En Nara, Tsukumo, galardonado con dos estrellas Michelin, ofrece menús de múltiples platos inspirados en los sabores de temporada de la región.
 

La gastronomía del Tsukumo 

 

Alojamientos inmersos en la espiritualidad y la naturaleza

La península de Kii ofrece estancias que encarnan su profundo legado espiritual y cultural, desde hospedajes en templos históricos a lujosos retiros rodeados por la naturaleza. Cada alojamiento proporciona una conexión única con las tradiciones, arquitectura y paisajes de la región.
En el monte Koya, el templo Ekoin, con sus 1200 años de historia, preserva el modo de vida monástico. Habitaciones con suelo de tatami y puertas correderas de papel reflejan la estética tradicional japonesa, mientras que los rezos matutinos, el copiado de sutras y las sesiones de meditación ofrecen un acercamiento a las prácticas budistas. El entorno sereno del templo y los jardines, esmeradamente cuidados, realzan la experiencia contemplativa.
En Nara, la elegancia histórica se une al lujo moderno. Shisui, a Luxury Collection Hotel, Nara,  ubicado en el extremo oeste del parque de Nara, fue la residencia del gobernador a principios del siglo XX, ahora renovada y rodeada por los «Monumentos Históricos de la Antigua Nara», declarados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Jardines japoneses tradicionales, interiores con cuidado diseño y baños de aguas termales crean una atmósfera refinada y envolvente. Cerca, FUFU Nara , un complejo concebido por Kengo Kuma, integra en su diseño interiores de cedro de Yoshino trabajados a mano, cerámica de arcilla de Nara y artefactos de hierro. Tekisui, su restaurante, sirve comidas japonesas tradicionales de múltiples platos (kaiseki) y cocina preparada en parrilla de hierro (teppanyaki), que cuentan con ingredientes de origen local.

Suite Premium en el FUFU NARA

 

Para una tranquila escapada en el campo, Sasayuri-Ann  mezcla elegancia tradicional con belleza natural. Las villas con techo de paja cuentan con interiores de suelo de tatami y vistas panorámicas de montaña, con jardines paisajísticos que crean un relajante entorno. Cerca, el templo Homa  y la aldea de Fukano aportan encanto cultural a la experiencia.
Arropado por las frondosas montañas de Kumano, el Kumano Club ofrece un apacible retiro de lujo que combina el diseño moderno con la artesanía tradicional. Las espaciosas suites con impresionantes vistas de la naturaleza, los baños privados al aire libre y la refinada gastronomía kaiseki crean una experiencia enraizada en la profunda historia y el entorno natural de la región. Las instalaciones de onsen (baños termales), diseñadas para la relajación, proporcionan una forma perfecta de relajarse tras explorar las rutas de peregrinaje y los lugares sagrados de las cercanías.

Exterior del Sasayuri-Ann (foto de Kenji Kudo)

 

Artesanías y especialidades tradicionales que mantienen vivo su legado

La península de Kii es cuna de artesanías y especialidades regionales con larga tradición, en las que técnicas con siglos de antigüedad siguen floreciendo gracias a dedicados artesanos. Estas tradiciones no solo preservan el patrimonio cultural de Japón, sino que también introducen esta destreza artística en la vida diaria.
Los Takayama Chasen, fabricados a mano en Takayama (Nara) son batidores de té de bambú  finamente elaborados que son esenciales para la ceremonia del té japonesa. Los artesanos preservan cuidadosamente las técnicas transmitidas de generación en generación, asegurándose de que cada batidor se ajusta a las exigencias de los maestros del té.
En el caso de artesanías tradicionales de uso cotidiano, Owase Wappa expone el meticuloso arte de las cajas de almuerzo (bento) de madera curvada fabricadas con ciprés de Owase de alta calidad. Únicas por su durabilidad y propiedades de retención de la humedad, estas cajas hechas a mano son ahora producidas de forma exclusiva por Nushikuma, un fabricante ubicado en Mie que conserva así un legado de funcionalidad y belleza.

Takayama Chasen

 

Los dones naturales de la región incluyen también sus famosas bebidas. Kishu Umeshu, un vino de ciruela japonés de alta gama de Wakayama, se elabora mediante ciruelas Nanko de primera calidad. Mediante un proceso tradicional de envejecimiento, el vino de ciruela desarrolla un sabor profundo y refinado.
La península de Kii es mucho más que un destino. Es la base de la identidad espiritual y cultural de Japón. Durante siglos, sus montañas sagradas, rutas de peregrinación y antiguos templos han conformado las tradiciones religiosas del país. Esta profunda conexión entre fe y naturaleza es evidente en cada sendero que se camina, cada santuario que se visita y cada artesanía que se transmite de generación en generación.

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