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GUÍA Descubre el sumo

El sumo es una obsesión nacional en todo Japón y un espectáculo increíble para cualquier visitante. Esta disciplina, cuya aparición se remonta a tiempos tan ancestrales que nadie sabe con exactitud cuando se originó, sigue manteniéndose, a día de hoy, fiel a sus rituales.

Los moños tradicionales que distinguen a los luchadores profesionales, los mawashi —los cintos que portan los luchadores—, un ring de arcilla sagrado, las coloridas vestimentas de los jueces y el rito de lanzar sal sobre la superficie del ring para purificarlo, antes de que de comienzo el combate, convierten al sumo en un deporte totalmente único.

Luchadores de sumo en plena faena

Las raíces del sumo

Originariamente, se pensaba que el sumo había surgido como una danza ritual realizada en los festivales de los santuarios para entretener a los dioses sintoístas. Las normas de las primeras versiones de este nuevo deporte establecieron que el objetivo de los luchadores consistía en derribar a su oponente. Mientras que el dohyo elevado se introdujo en el siglo XVI, las normas de este deporte no terminaron de perfilarse hasta el período Edo (1603-1867).

De hecho, fue en torno a esta época cuando el sumo se convirtió en un deporte espectáculo cuyos combates solían celebrarse en los santuarios, algo que continuó siendo así hasta que, en 1909, se inauguró en Tokio el primer espacio construido específicamente para la práctica del sumo: el llamado Salón del Sumo de Ryogoku, o Ryogoku Kokugikan , situado a orillas del río Sumida. Durante la posguerra, los torneos fueron repartiéndose, de forma más equitativa, por todo el país. En la actualidad, se celebran seis torneos (o basho) al año: tres en Tokio; uno en Osaka en marzo; otro en Nagoya en julio; y, por último, uno en Fukuoka en noviembre.

Cómo se gana un combate

Para ganar un combate, los luchadores tienen que forzar a su oponente a salir del ring o hacerle tocar el suelo con cualquier parte del cuerpo que no sean las plantas de los pies. Cada combate está precedido por un elaborado ritual, durante el cual, los luchadores purifican el espacio lanzando sal al aire e intercambian una serie de reverencias antes de lanzarse el uno sobre el otro para comenzar la lucha.

En numerosas ocasiones, uno de los luchadores logra que su oponente pierda el equilibrio nada más comenzar, haciendo que el combate termine en cuestión de segundos; sin embargo, también se dan casos en los que estos colosos, llamados rikishi, luchan durante varios minutos para superar a su oponente.

El sumo profesional se divide en seis categorías, las cuales no se establecen por el peso de los combatientes, por lo que es habitual ver combates entre luchadores enormes y muy fuertes, y oponentes más ágiles y delgados. Los luchadores ascienden o descienden de categoría en función de los resultados que logren en los torneos.

El Ryogoku Kokugikan es el principal salón de sumo de Japón

Entradas y torneos

La Asociación de Sumo de Japón dispone de una web en inglés (aunque no en español), en la que se muestra toda la información sobre los próximos basho y cómo adquirir las entradas. El precio de las entradas individuales para un asiento estándar en el estadio suele estar por debajo de los 4000 yenes, mientras que el box para cuatro personas cuesta alrededor de 40 000 yenes. Aunque también se pueden adquirir las entradas en la taquilla el día del torneo, es aconsejable comprarlas por adelantado, ya que suelen agotarse.

El basho de Tokio

Tradicionalmente, el torneo de Año Nuevo, que comienza a mediados de enero y suele contar con la presencia de algunos miembros de la familia imperial, se celebra en el Ryogoku Kokugikan. El complejo —el único estadio de Japón construido expresamente para este deporte— tiene un aforo de 11 098 personas y alberga el pequeño museo de sumo dedicado a la historia de la disciplina y a algunos de sus personajes más pintorescos a lo largo de los siglos. En el Ryogoku también se celebran los torneos de mayo y septiembre.

El basho de Osaka

El torneo anual de marzo se celebra en el EDION Arena Osaka —el Gimnasio de la Prefectura de Osaka—, que se encuentra en el distrito de Namba, en el centro de Osaka, y dispone de 8000 asientos. La afición recibe a todos los luchadores de la región de Kansai con aplausos atronadores.

El basho de Nagoya

En julio, el torneo se traslada al Gimnasio de la Prefectura de Aichi, un gimnasio polivalente, con capacidad para 7500 personas, situado en los terrenos del castillo de Nagoya. Al celebrarse bajo las sofocantes temperaturas de julio, los luchadores siempre compiten envueltos en un baño de sudor.

El basho de Fukuoka

El último torneo del año se celebra a lo largo de dos semanas —desde mediados de noviembre—, en el Centro Fukuoka Kokusai, que se encuentra en Fukuoka, la principal ciudad de la isla meridional de Kyushu. Los luchadores que logran un buen resultado en este torneo pueden ascender en la clasificación para el siguiente año.

Banderas de colores con los nombres de los luchadores de sumo que participan en el torneo

Otros eventos

Dado que el número de torneos, especialmente fuera de Tokio, es bastante limitado, puede resultar difícil asistir en persona a uno de estos basho. Sin embargo, existen otras maneras de presenciar el espectáculo que ofrece este deporte ancestral. La asociación de sumo organiza una gira a lo largo de todo el país, con combates de práctica, demostraciones y explicaciones de los movimientos del deporte, además de charlas de algunos de los luchadores. La temática es muy diversa y puede incluir eventos sobre los tambores taiko-uchiwake característicos de los torneos, canciones populares sobre sumo, demostraciones en las que se puede ver cómo se peina el moño de los luchadores y recreaciones de la ceremonia que se suele llevar a cabo para ingresar en el ring sagrado.

El santuario Meiji-jingu , situado en el centro de Tokio, celebra varias ceremonias públicas al año, como, por ejemplo, una recreación de la ceremonia de entrada en el ring, y en las que suelen participar algunos luchadores de sumo. El festival de Nakizumo es un peculiar evento en el que cada luchador de sumo sujeta a un bebé en brazos hasta que uno de ellos comienza a llorar, momento en el que se declara vencedor al combatiente que lo sostiene. Esta es una atracción popular en diferentes santuarios de toda la nación, como es el caso del templo Sensoji, situado en Asakusa, donde se celebra cada mes de abril.

Muchas de las escuelas de sumo del país se concentran en las inmediaciones del Ryogoku Kokugikan de Tokio. Estos centros suelen ser edificios aparentemente normales, situados en calles laterales, donde tan solo una discreta placa revela lo que sucede detrás de sus puertas, y en los que, cada mañana, el maestro de sumo somete a sus pupilos a un estricto entrenamiento.

Visita a una escuela de sumo

Si quieres presenciar un entrenamiento en una escuela de sumo, te recomendamos que, en lugar de hacerlo de forma espontánea o informal, recurras a una de las agencias de viajes que organizan visitas para grupos pequeños. Durante la visita, podrás ver a los luchadores practicando sus movimientos y trabajando su condición física y fuerza bajo la atenta mirada del maestro de sumo, que suele ser un luchador retirado, y algunos luchadores veteranos de su confianza.

En los calurosos meses de verano, los luchadores van dejando regueros de sudor a su alrededor, mientras que, en invierno, podrás ver cómo se empañan las ventanas con el vapor generado por el esfuerzo.

Recarga las pilas con un sabroso chanko nabe

Aliméntate como un luchador de sumo

Si quieres tener un cuerpo de luchador de sumo, tendrás que comenzar por comer en un restaurante que sirva chanko nabe, una mezcla de verduras, carne y mariscos que se cocina en una olla de grandes dimensiones y que, a juzgar por el contorno de sus cinturas, los combatientes consumen en grandes cantidades. En las inmediaciones del Ryogoku Kokugikan hay varios restaurantes especializados en chanko nabe. En cualquier caso, si tienes alguna duda, solo tienes que seguir a algún luchador hambriento después de su entrenamiento matutino y sabrás que estarás rumbo al lugar adecuado.

Se avecinan cambios para el sumo

A pesar de ser un deporte caracterizado por la estricta protección de sus tradiciones, algunos indicios apuntan a que el sumo podría estar abriéndose a determinadas influencias externas. En la actualidad, la disciplina no solo cuenta con la participación de numerosos luchadores extranjeros —la categoría superior incluye a algunos rikishi de Mongolia, Bulgaria y Brasil— sino que, además, se ha barajado, incluso, la posibilidad de convertirla en disciplina olímpica.

Aunque esta inclusión no llegará a tiempo para los Juegos Olímpicos de Tokio 2020, que se celebrarán durante el verano de 2021, el sumo será, sin lugar a dudas, uno de los protagonistas en la demostración de las exclusivas tradiciones deportivas de Japón.

Por otra parte, se ha llegado incluso a sugerir que se permita a las mujeres, que en la actualidad tienen prohibido incluso el acceso a los dohyo, desempeñar un papel más significativo en el deporte, aunque este es un cambio de gran magnitud que aún parece muy lejano.

Información actualizada a marzo de 2019.

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