Santuario Nikko Toshogu 日光東照宮

Nikko-Tosho-gu Shrine Nikko-Tosho-gu Shrine
Nikko-Tosho-gu Shrine Nikko-Tosho-gu Shrine

Este magnífico santuario, dedicado a un famoso señor de la guerra, dio lugar a un dicho mundialmente conocido

El santuario Nikko Toshogu está consagrado al líder samurái más famoso, Tokugawa Ieyasu. Sus estructuras talladas y magníficamente decoradas forman parte de los santuarios y templos de Nikko, un sitio declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, y lo más destacado para visitar si viajas a Tochigi.

No te pierdas

  • La imponente y colorida pagoda de cinco pisos del santuario
  • El tallado original que inspiró el lema «No veas lo malvado, no escuches lo malvado, no digas con maldad»

Cómo llegar

Te resultará sencillo llegar a Nikko, ya que se encuentra bien comunicado por transporte público.

Desde la estación de Nikko o de Tobu Nikko el autobús turístico World Heritage hace paradas en los sitios declarados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, incluido el santuario Nikko Toshogu. El trayecto dura unos 15 minutos.

Si el tiempo lo permite, el paseo de 45 minutos desde la estación de Nikko brinda la oportunidad de llegar al sitio del Patrimonio Mundial desde el puente de Shinkyo, la tradicional puerta sagrada de Nikko.

Los dioses de Nikko

Tokugawa Ieyasu desempeñó un papel fundamental en la unificación de Japón y es una de las figuras más importantes de la historia del país. Su ascenso a shogun inició el período Edo (1603-1867), que constituyó la época más pacífica y próspera de la larga historia del antiguo Japón. En ese tiempo se impulsó el desarrollo de la ciudad mercantil de Edo, trazándose el camino que la convertiría en Tokio , la megalópolis de fama mundial que es hoy en día.

Un año después de la muerte de Tokugawa Ieyasu, Nikko fue consagrado a su figura, que pasó a ser considerada una divinidad. Los santuarios de la rama Toshogu se esparcieron por todo Japón.

Cada año, en otoño y primavera, se celebra el Gran Festival Shuki Taisail en el santuario Nikko Toshoguin con una procesión de mil guerreros que representa la llegada de los restos de Tokugawa Ieyasu a Nikko .

Diseño para una divinidad

Cuando se construyó Nikko Toshogu, los diseñadores tenían algo divino en mente. Su construcción muestra una extraordinaria creatividad y un cuidado en todos los detalles. Los colores vivos y los extravagantes tallados contrastan con el diseño más espartano típico de Japón.

Entre sus impresionantes estructuras, llama especialmente la atención la altura de la pagoda de cinco pisos que se encuentra cerca de la entrada principal. Los cinco pisos representan los elementos de la existencia en orden ascendente: tierra, agua, fuego, viento y vacío.

La Puerta Yomeimon cuenta con la decoración más lujosa de Japón en este tipo de piezas. Está cubierta con 508 minuciosos tallados que representan niños, ancianos y bestias míticas, y constituye una obra maestra de la artesanía del período Edo.

Puerta Yomeimon

Aunque no es tan lujosa como la mayoría de las estructuras de Nikko Toshogu, la tumba de Tokugawa Ieyasu es el lugar más significativo. Para llegar hasta ella hay que subir un largo tramo de escaleras a través de un denso bosque. Pero el esfuerzo se ve recompensado con la formidable vista del santuario y de la Puerta Yomeimon que se tiene desde arriba.

Tumba de Tokugawa Ieyasu

Espléndidos tallados

Se puede estar horas analizando todos los intrincados tallados que cubren el santuario Nikko Toshogu, pero hay tres particularmente distinguidos.

El Nemuri-neko, o gato dormido, que fue tallado con dos gorriones volando detrás de él. Se decía que la coexistencia de los animales simbolizaba un futuro pacífico para el Japón recién unificado.

Uno de los tallados más extraños y destacables es el Sozo-no-zo, o elefante imaginado. Fue tallado por un artista que nunca había visto este animal, por lo que puede advertirse que sus proporciones son fruto de la imaginación.

El gato dormido y el Sozo No Zo

Sin duda alguna, el tallado más famoso del santuario es Los tres monos sabios. El primero «no ve el mal», el segundo «no dice el mal» y el último «no escucha el mal».

Forma parte de una de una serie de ocho tallados que se encuentra en el establo del Caballo Sagrado, la cual, a través de los monos, retrata las fases de la existencia humana ligadas a la sabiduría. Los tres monos enseñan a los niños a evitar que ocurran cosas malas no viendo, hablando ni escuchando el mal.

Los tres monos sabios

Más lugares de interés en Nikko

Después de disfrutar del magnífico santuario Futarasan-jinja y del templo Rinnoji , se pueden visitar los demás Patrimonios de la Humanidad que se encuentran a poca distancia a pie. Igualmente, merece la pena hacer una breve visita a Taiyuinbyo, un elaborado santuario que también sirve como mausoleo del nieto de Tokugawa Ieyasu, Iemitsu, que construyó Nikko Toshogu.

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