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GUÍA Meditación y Budismo Zen en Japón

La meditación japonesa es conocida en todo el mundo por sus beneficios espirituales, físicos y mentales

Sus raíces se remontan a los orígenes del budismo zen, para el que la meditación es una vía a la iluminación. Diferentes estudios demuestran que, entre otros beneficios para la salud, la práctica de la meditación zen ayuda a lidiar con la ansiedad y el estrés. En un país de ritmo frenético como Japón, la meditación es una excelente forma de aprender a detenerse y vivir con serenidad. La meditación zen no está limitada a los practicantes japoneses, ya que en la actualidad cualquier persona que visite Japón puede participar en la tradición centenaria del zen en retiros y templos budistas de todo el país.

Historia del budismo japonés

El budismo viajó desde China y Corea hasta Japón en el siglo VI a través de la antigua red de vías comerciales conocida como la Ruta de la Seda. El sintoísmo, por su parte, es una fe autóctona de Japón anterior a la llegada del budismo. Se cree que surgió como evolución de antiguas religiones que adoraban a la naturaleza. Si bien el budismo contribuyó a dar forma al sintoísmo y a su evolución, la mayor parte de los japoneses dudarían a la hora de declararse devotos de alguna de las dos religiones y acuden tanto a templos budistas como santuarios sintoístas.

Algunos aspectos de la cultura japonesa han recibido una gran influencia del zen, probablemente la escuela budista más conocida del país, o son expresiones directas de él. Por ejemplo, el origen de los jardines japoneses, las ceremonias del té e incluso las artes marciales están relacionadas con el zen.

El budismo zen defiende la práctica de la meditación para alcanzar la realización personal y la iluminación. Los practicantes del zen no creen en poderosas deidades, sino que se dejan guiar por su maestro a lo largo de su propio viaje espiritual.

Los lugares tranquilos son los mejores para meditar

Cómo meditar

La meditación tiene muchos beneficios para la salud. Diferentes estudios demuestran que ayuda a lidiar con la depresión y la ansiedad, reducir el estrés, mejorar el sueño y, en algunos casos, incluso aliviar el dolor crónico. La famosa meditación japonesa zazen es un gran punto de partida para todas aquellas personas que estén interesadas en el budismo zen y quieran aprender a meditar. La práctica se centra en el pensamiento profundo y la contemplación, y es la base de la meditación zen.

Para practicar la meditación zazen, busca un lugar tranquilo y ordenado y siéntate de rodillas (apoyando los glúteos sobre los talones) o en posición de loto o medio loto, estira la columna vertebral, echa la barbilla ligeramente hacia adentro y estira el cuello como si quisieras llegar a tocar el techo. Durante la práctica, deja que tu respiración fluya tranquilamente y de forma natural, sin intentar controlarla. Cada vez que un pensamiento atraviese tu mente, déjalo pasar sin hacer ningún juicio, perseguirlo ni intentar alejarte de él.

Disfruta de la meditación japonesa

El sesshin es un tipo de meditación grupal muy común entre los japoneses que se lleva a cabo en templos o centros. Si estás buscando la mejor forma de acercarte al zen, esta es tu mejor elección.

Cada año, Japón recibe a una gran cantidad de visitantes que llegan al país para aprender a meditar en templos budistas. En una sesión típica de zazen primero adquirirás las nociones básicas de la meditación y aprenderás a incorporar el zen a tu día a día. Tras ello, se te invitará a conocer más detalladamente en qué consiste la práctica del zazen en la tranquilidad de un templo. Las clases suelen culminar con un paseo por los terrenos del templo u otras prácticas zen.

Podrás asistir a clases de meditación en muchos de los famosos templos zen de Kioto, Nara y Kamakura , así como en otras zonas menos conocidas como Sendai y Otsuki. Normalmente hay que reservar las clases de zazen con antelación y, si hablas inglés, te alegrará saber que en muchas partes de Japón hay clases en este idioma, aunque esto es algo que varía de un templo a otro. Infórmate y organízate bien antes de ir, ya que en algunos sitios las prácticas son diarias mientras que en otros solo hay una clase a la semana. Casi todos los templos zen tienen jardines por los que podrás pasear antes o después de las sesiones, lo cual te ayudará después a meditar y concentrarte.

El diseño de los jardines zen facilita la práctica de la meditación

Jardines zen

Los jardines zen surgieron en el siglo VI de la mano de monjes budistas como espacios para ayudar a serenar la mente y facilitar la práctica de la meditación. También conocidos como «jardines de piedras japoneses», estos lugares suelen estar compuestos de grava, arena, musgo, árboles y arbustos podados, y una serie de piedras y rocas dispuestas en ubicaciones elegidas de forma tan minuciosa como deliberada. La arena y la grava se rastrillan cuidadosamente en forma de espiral u ondulada, habitualmente como representación del movimiento del agua, y se utilizan diferentes piedras y rocas como símbolos de elementos como los árboles o el fuego. Además, también se emplean guijarros cuya superficie lisa es el resultado del desgaste provocado por la naturaleza y no la mano de un ser humano. Los jardines zen pretenden emular la esencia de la naturaleza en lugar de su uso o apariencia real y el resultado es un espacio tranquilo y relajante que favorece la introspección y la meditación.

Estos jardines suelen ser pequeños y están pensados para ser contemplados desde un único lugar fuera del propio jardín. Los jardines zen Komyoji de Kamakura y Ryoanji de Kioto son algunos de los más famosos del país. Los terrenos de Ryoanji , declarados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, pertenecían originalmente a un acaudalado aristócrata y se transformaron en un templo zen en 1450. Curiosamente, el origen de los famosos jardines y su verdadero significado continúan siendo un misterio.

En los templos también se realizan ceremonias del té y clases de caligrafía

Otras actividades que se llevan a cabo en los templos

Además de las clases de meditación y los jardines zen, los templos ofrecen otro tipo de actividades para los visitantes curiosos. En cualquier parte del país podrás participar en una ceremonia del té, asistir a clases de caligrafía shakyo o shukubo o alojarte en un templo.

La cultura del té es sinónimo de budismo zen en Japón, ya que no solo surgió en el entorno zen sino que, además, la ceremonia del té ha sido moldeada en gran medida por el budismo zen. Algunos templos organizan talleres de ceremonia del té en los que podrás aprender la historia y la filosofía de esta tradición, contemplar una ceremonia del té realizada por el instructor y, por último, preparar y servir tu propio té.

La caligrafía shakyo es el arte de dibujar sutras budistas a mano. Para dominar esta técnica de exquisita belleza se necesita algo más que buenas habilidades pictóricas, ya que el shakyo es una práctica de atención plena y disciplina en la que cada trazo requiere toda la atención de la persona que la realiza. En muchos templos se dan clases de shakyo.

Por último, algunos templos zen cuentan con zonas de alojamiento para huéspedes, llamadas shukubo. En la antigüedad, estos espacios únicamente estaban disponibles para monjes y peregrinos, pero gracias al creciente interés por el budismo zen cada vez hay más lugares que permiten a los huéspedes extranjeros pasar la noche en sus instalaciones.

Información actualizada a marzo de 2019.

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