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Otros templos y santuarios que visitar en Japón, más baratos de lo que pensabas

Templo Todai-ji en Nara

Los templos y santuarios son uno de los principales atractivos de Japón. Lugares donde se entremezclan espiritualidad y arte, pero también una arquitectura única con los vestigios de una historia, tradición y cultura milenaria.

Actualmente, son más de 150.000 los santuarios y templos que hay repartidos por toda la geografía de Japón. De ellos, probablemente los más conocidos, o por lo menos los más visitados, son aquellos ubicados en las principales urbes del país, como Tokio, Kioto y Osaka; cuyos principales exponentes están recopilados en este post. Sin embargo, en esta ocasión, presentamos algunos lugares de culto en otras localizaciones. Y, como es el caso de los situados en las principales ciudades, estos templos y santuarios se pueden visitar de manera gratuita o muy económica. Acompáñanos en este viaje por algunos de los lugares sagrados más impresionantes de Japón.

Templos y santuarios en Nara

Nara, situada a más o menos una hora en tren desde Kioto u Osaka, fue la primera capital de Japón y hoy en día es sinónimo de tradición y naturaleza. A su privilegiada ubicación, se une la rica historia de la que fue capital del país entre los años 710 y 784, que a día de hoy está declarada como Patrimonio Mundial de la Unesco. Innumerables son sus atractivos turísticos, como el Parque de Nara, célebre por los ciervos sagrados que viven allí; el monte Yoshino, centro de importantes rutas de peregrinación; Yamanobe-no-michi, la calzada más ancestral de Japón; o el Palacio Heijo, antigua residencia del emperador cuando Nara ostentaba la capitalidad de Japón.

Más allá de todos estos enclaves, en Nara se concentran algunos de los templos y santuarios más impresionantes del país. Comenzando por Todai-ji, al que se accede a través de la puerta Nandaimon, construida en madera, de más de 25 metros y declarada Tesoro Nacional. El templo, acoge maravillas como la estatua de bronce del Gran Buda de Nara, construida en el año 752, el salón Daibutsuden (edificio de madera más grande del mundo) o el pilar con un agujero equivalente al tamaño de la nariz del Gran Buda, del que se dice que quien lo atraviese alcanzará la iluminación. La entrada al templo cuesta tan solo 600 yenes*, esto es, unos 4,6 euros al cambio.

Estatua de bronce del Gran Buda de Nara, en el templo Todai-ji

No hay que abandonar el parque de Nara sin detenerse en el santuario Kasuga Taisha, considerado como uno de los lugares más sagrados de Japón. Edificado en el año 768, rinde homenaje a 4 divinidades. Está ubicado en un entorno natural privilegiado, conformando un contraste perfecto entre los colores que tiñen la naturaleza en cada época del año y el brillante bermellón de sus edificaciones.

Asimismo, en el propio santuario puede visitarse el Jardín Botánico Manyo, que cuenta con una colección de alrededor de 300 tipos de plantas, entre las que cobran especial relevancia las glicinias. Los más de 3000 farolillos de piedra del santuario se iluminan dos veces al año, ¡busca las fechas y no te pierdas estos festivales! Entrar al santuario son 500 yenes y entrada al jardín botánico cuesta 500 yenes (3,8 euros).

Santuario Kasuga Taisha en Nara

Otros santuarios y templos en Japón

Cerca de Tokio, en la ciudad de Narita se encuentra el Templo Shinsho-ji, uno de los más espectaculares de todos los de la región de Kanto y el segundo más concurrido de todo Japón tras el santuario Meiji. Su arquitectura está declarada Bien de Interés Cultural de Japón, data del año 940 y se llega a él atravesando una animada calle comercial, Narita Omotesando, el lugar idóneo para comprar algunos souvenirs tradicionales o reponer fuerzas en sus restaurantes, donde poder degustar las famosas anguilas a la parrilla, típicas de este enclave. Una vez en el templo, comúnmente denominado como Naritasan y dedicado al dios de la sabiduría Fudo-Myoo (Acala), se pueden contemplar numerosos vestigios históricos, estatuas y objetos sagrados. Además, este templo destaca por la celebración de muchas ceremonias budistas, como el Ritual del Fuego de Goma, donde los sacerdotes ofrecen sus plegarias ante una hoguera con el objetivo de disipar los problemas de los visitantes. El acceso al templo es gratuito y en el Año Nuevo, más de 3 millones de personas lo visitan.

Naritasan tiene además una curiosa historia que contar. Danjuro I fue un célebre actor de teatro kabuki en el período Edo. Ante su dificultad para tener descendencia, rezó de manera ferviente en el Salón Yakushido, el principal de Naritasan. Tras esto, finalmente pudo tener un hijo y juntos representaron “Tsuwamono Kongen Soga”, para agradecer la bendición a Fudo-Myoo (una de las deidades de la sabiduría del budismo japonés), en la que es considerada la primera representación kabuki dedicada a esta deidad.

En Nagato, prefectura de Yamaguchi, se ubica uno de los santuarios más espectaculares de Japón. El santuario Motonosumi-jinja es fácilmente identificable por su túnel de acceso formado por 123 puertas torii de color bermellón ubicadas frente a un acantilado en el que rompe el Mar de Japón. Una imagen icónica en un lugar idílico que ningún visitante debería perderse. El acceso es gratuito y la forma más sencilla de llegar es en coche o taxi.

123 puertas torii de color bermellón pertenecientes al santuario Motonosumi-jinja en Yamaguchi

En Ise, prefectura de Mie, se encuentra Ise-jingu, el santuario sintoísta más sagrado de Japón, consagrado a Amaterasu, la diosa del sol, y en él se cobija el Espejo Sagrado, uno de los tres tesoros sagrados de Japón. Tal es su importancia que el emperador lo visita cada año, su sumo sacerdote debe tener relación de parentesco con la familia imperial y todos los japoneses intentan peregrinar a él al menos una vez en su vida. La entrada al santuario no tiene coste.

Desde Mie viajamos a la prefectura de Wakayama. En Koyasan se puede visitar de forma gratuita el templo Okuno-in, que alberga el mausoleo del maestro budista Kobo Daishi, fundador de la escuela shingon. En Okuno-in está el mayor cementerio de Japón, donde reposan más de 200.000 almas, incluidas las de algunos personajes históricos de Japón. La experiencia comienza antes de acceder al templo, recorriendo un camino empedrado de 2 kilómetros rodeado de cedros centenarios.

Sin salir de Wakayama encontramos una de las estampas más espectaculares que ofrece Japón, el santuario Kumano Nachi, ubicado en lo alto del monte Nachi y consagrado a la cascada con la que forma una imagen icónica. Es un destino histórico de la peregrinación del camino de Kumano y, por si fuese poco atractivo la espectacularidad de su entorno, es uno de los escasos complejos santuario-templo que se conservan en Japón del tiempo en el que estaba permitido que templos budistas y santuarios sintoístas estuvieran unicos, con el santuario Nachi Taisha y el templo Seiganto-ji. El acceso al templo es también gratuito, si bien la entrada a la sala museo del santuario tiene un coste de 300 yenes (unos 2,30 euros).

Santuario Kumano Nachi ubicado en lo alto del monte Nachi

A tan solo 130 kilómetros de Tokio encontramos Nikko (prefectura de Tochigi), cuyos 103 templos y santuarios están declarados Patrimonio de la Humanidad. En este lugar se puede encontrar el templo Rinno-ji y su salón Sanbutsudo (400 yenes - más o menos 3,10 euros). Además, recomendamos visitar el sagrado puente Shinkyo.

Continúanos nuestra particular travesía y llegamos a otra de las rutas de peregrinación más importantes de Japón, la Shikoku Ohenro, un viaje de 1.200 kilómetros que conduce a los peregrinos por 88 lugares sagrados en dicha isla. Su principio y final es el templo Ryozen-ji, en la ciudad de Naruto, fundado a principios del siglo VIII. En sus jardines brillan especialmente su puerta de madera, un estanque con carpas y la pagoda de dos pisos. Además, es toda una experiencia poder ver a los peregrinos vestidos de blanco, listos para emprender la marcha o en el momento de su llegada. El acceso al templo es gratis.

Templo Ryozen-ji en la ciudad de Naruto

Por último, en Kyushu, tercera isla más grande de Japón, vamos hasta Fukuoka, al santuario Dazaifu Tenmangu, dedicado al erudito y poeta Michizane Sugawara y construido sobre su tumba. Este santuario tiene un encanto particular, y es que en sus terrenos hay más de 6.000 ciruelos que florecen al mismo tiempo, en el mes de marzo. La entrada a este fantástico lugar cuesta solamente 400 yenes (3,10 euros). Como curiosidad, muchos japoneses hacen una visita a este lugar para pedir buenos resultados en los exámenes.

Estos son solo algunos ejemplos de los numerosos templos y santuarios de Japón que se pueden conocer sin gastar ni un solo yen o por un precio muy económico. ¡Hay mucho para elegir!

*Cálculo de cambio de divisa hecho el marzo 2021

 

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